El Cooperante – Caracas, 24 de Noviembre del 2025. «Estados Unidos se alista para activar en los próximos días una nueva etapa de acciones vinculadas a Venezuela», según confirmaron a Reuters cuatro funcionarios estadounidenses, en momentos en que la administración de Donald Trump incrementa la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro.
Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron que «aún no está definido el alcance de la operación ni si Trump ha dado la aprobación final». Sin embargo, coincidieron en que movimientos encubiertos «serían el primer componente de esta fase», en un contexto marcado por el despliegue sostenido de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe y el deterioro de las relaciones bilaterales.
El Pentágono remitió las consultas a la Casa Blanca, mientras que la CIA evitó pronunciarse. Un alto cargo de la administración, consultado el sábado, afirmó que “nada está descartado” respecto a Venezuela. “El presidente Trump está dispuesto a utilizar todos los recursos del poder estadounidense para frenar el flujo de drogas hacia nuestro país y llevar a los responsables ante la justicia”, dijo.
Washington sostiene que Maduro «juega un papel central en el tráfico de sustancias ilícitas hacia territorio estadounidense», acusación que el mandatario venezolano rechaza. Entre las opciones evaluadas por EE. UU., dos funcionarios mencionaron incluso la posibilidad de impulsar un cambio de liderazgo en Miraflores.
Maduro, en el poder desde 2013, ha insistido en que Washington «busca derrocarlo» y asegura que tanto la población como las Fuerzas Armadas «resistirán cualquier intento de intervención».
Reforzamiento militar y alerta aérea
La presencia militar estadounidense en la región se ha intensificado desde hace meses. Según confirmaron fuentes consultadas, Trump autorizó operaciones encubiertas de la CIA dentro de Venezuela. En paralelo, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió el viernes una advertencia a aerolíneas internacionales sobre una “situación potencialmente peligrosa” al sobrevolar territorio venezolano, lo que llevó a tres compañías a cancelar vuelos ese mismo sábado.
La escalada coincide con la decisión que Washington prevé anunciar el lunes: la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera, al que atribuye el envío de drogas a Estados Unidos. La administración Trump también acusa a Maduro de liderar esa estructura, algo que éste niega. Para el secretario de Defensa, Pete Hegseth, la medida abriría “una gran variedad de opciones” para futuras acciones.
Aunque Trump insiste en que la designación permitiría atacar infraestructura vinculada a Maduro, también ha dejado abierta la puerta a un eventual diálogo. Fuentes estadounidenses confirmaron la existencia de contactos entre Caracas y Washington, aunque no está claro si estas conversaciones modificarían la escala o el calendario de las operaciones proyectadas.
Presencia militar creciente en el Caribe
El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande de la Armada estadounidense, arribó al Caribe el 16 de noviembre con su grupo de ataque, sumándose a por lo menos otros siete buques de guerra, un submarino nuclear y aeronaves F-35 desplegadas en la zona.
Aunque oficialmente estas fuerzas han participado en operativos antinarcóticos, su poder de fuego supera ampliamente lo requerido para esas misiones. Desde septiembre, tropas estadounidenses han efectuado al menos 21 ataques contra embarcaciones que identificaron como transportistas de drogas en el Caribe y el Pacífico, acciones en las que murieron al menos 83 personas.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado estos operativos como ejecuciones extrajudiciales, mientras que algunos aliados de Washington han expresado inquietud por posibles violaciones al derecho internacional.
Venezuela entre tensiones internas y estrategias defensivas
La asimetría militar frente a Estados Unidos es evidente: las Fuerzas Armadas venezolanas arrastran años de deterioro, bajos salarios y deficiencias logísticas. Según fuentes citadas por Reuters, algunos comandantes han tenido que recurrir a acuerdos con productores locales para abastecer a sus tropas ante la falta de suministros.
Este escenario ha llevado al gobierno venezolano a explorar opciones no convencionales ante una hipotética invasión, entre ellas una “resistencia prolongada” basada en tácticas de guerrilla. Documentos de planificación consultados por Reuters describen el despliegue de pequeñas unidades en más de 280 puntos estratégicos para ejecutar acciones de sabotaje y hostigamiento.
En agosto, Washington elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita capturar a Maduro, gesto que profundizó la confrontación entre ambos gobiernos.