Alberto News – Caracas, 20 de Marzo del 2026. En el marco del Seminario Raíces, organizado por la vicepresidencia de Formación y Programas de Primero Justicia, el ingeniero Jorge Millán presentó la ponencia «El Petróleo: una visión centrohumanista de la energía». Durante su intervención, el diputado a la Asamblea Nacional 2015 y experto en energía detalló una hoja de ruta estratégica para rescatar el sector hidrocarburos y transformar la economía nacional en un modelo de productividad y bienestar.
Tres transiciones para el rescate del país
Millán explicó que Venezuela se encuentra en un momento crítico que exige tres transiciones fundamentales:
1. Transición económica hacia un modelo de corte occidental y liberal, centrado en la productividad sin abandonar el enfoque social.
2. Transición político-institucional necesaria para recuperar el ejercicio democrático y el control ciudadano sobre las instituciones.
3. Transición a la calidad de vida para revertir la destrucción del porvenir del venezolano y las capacidades productivas causadas por el régimen vigente desde hace casi 27 años.
«Venezuela ha dependido y dependerá del petróleo durante un buen tiempo como columna vertebral y como locomotora del desarrollo nacional. Nuestra meta es recuperar el liderazgo energético en América con un plan a mediano plazo», afirmó Millán.
Plan Energético Nacional
El plan estratégico de Primero Justicia se basa en tres ejes fundamentales: petróleo, gas y petroquímica. Millán señaló que, aunque la capacidad energética está deteriorada en comparación con vecinos como Brasil, Venezuela tiene el potencial de volver al top 3 de exportadores mundiales.
De acuerdo con las proyecciones de producción planteadas, Millán estimó el aumento a 1.8 millones de barriles diarios (mbd) a un corto plazo de 3 años; a 2.8 millones de barriles diarios a mediano plazo (5 años); y a 4 millones de barriles en un largo plazo de 10 años. “Nuestro objetivo es volver a tener liderazgo energético en América y fundamentalmente en el hemisferio occidental. En 1998, fuimos líder en producción al extraer cerca de 3.3 millones de barriles diarios”.
Millán recordó que Venezuela “es el país con mayores reservas petroleras (se estiman en 270 mil millones de barriles), estamos entre los 10 exportadores mundiales de gas y podemos ser un centro petroquímico en el hemisferio occidental”.
Al respecto, planteó desarrollar clústers en las tres área productivas: para la construcción de mejoradores de crudo; para nuevos oleoductos hacia puertos de exportación; para lograr producción objetivo de 2.5 millones de barriles diarios a corto plazo en la Faja del Orinoco; para la recuperación de los pozos secundarios en el estado Zulia donde ya hay una infraestructura existente y que podrían resultar en la extracción de unos 800 mil barriles diarios; y para optimizar la electrificación en los campos petroleros, que es uno de los cuellos de botella.
En el área gasífera, Millán recordó los campos Dragón, Perla, Mariscal Sucre y la Plataforma Deltana. “Debemos tener un objetivo de producción de 10 a 12 mil millones de pies cúbicos diarios (BCF/D), y deberíamos estar pensando, a mediano plazo, en la construcción de terminales de gas licuado para su exportación”.
Mientras que, en el área petroquímica, el ingeniero mencionó los complejos de Paraguaná en Falcón, de Morón en Carabobo y de Jose en Anzoátegui, que con las inversiones necesarias pueden producir fertilizantes, metanol y plásticos polietileno, entre otros. “Ahí podríamos tener unos ingresos estimados de 40 a 60 mil millones de dólares al año, si este desarrollo tiene éxito”.
Para lograr la meta, el experto destacó la necesidad de hacer cuantiosas inversiones en infraestructura estratégica, estimadas en 800 mil millones de dólares, destinadas a reactivar el crudo convencional en el estado Zulia; para desarrollar la Faja Petrolífera del Orinoco (que cuenta con el crudo más pesado y las principales reservas del mundo); y para modernizar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). “Deberíamos incorporar cinco super puertos petroleros, tres terminales de gas licuado, recuperar las redes nacionales de gasoducto que están absolutamente deterioradas y una red nacional de oleoducto. En términos de energía eléctrica, se necesitarían unos 10 gigabytes de nueva generación eléctrica solo para petróleo”, aclaró, al sugerir que estos pudieran ser generados por el gas natural asociado a la producción petrolera.
Un modelo inspirado en el éxito global
“Tenemos que darle el sentido centrohumanista a este plan y hemos pensado en la creación, a través de una ley, de un Fondo Soberano Nacional. Ya se ha puesto en ejecución una ley que requerirá ser perfeccionada, pero que en todo caso, da un paso importante para que vuelva la inversión internacional necesaria”, expresó.
Al mismo tiempo dejó claro que “Venezuela puede convertirse en la Arabia Saudita del hemisferio occidental, en el Qatar del Caribe y en la Noruega de América Latina, con inversión, instituciones sólidas y una planificación estratégica”.
Por ello, la propuesta centrohumanista de la tolda aurinegra busca integrar lo mejor de esos tres referentes internacionales:
• El modelo americano con fuerte liderazgo en tecnología y aceleración de producción.
• El modelo saudí que logra la integración de transporte, puertos y valor agregado a través de la refinación.
• El modelo noruego con su exitoso Fondo Soberano Nacional y una agencia nacional independiente para garantizar que la riqueza se convierta en ahorro intergeneracional y en estabilidad social, porque los precios del petróleo siempre fluctúan.
Apertura y transparencia
La transformación de Pdvsa es una condición indispensable para recuperar la confianza de los inversionistas, pero también para rescatar áreas abandonadas como la exploración, el transporte y la refinación. “Podemos pensar tal vez en clúster para cada área relacionada con la industria de hidrocarburos”, haciendo énfasis siempre en las auditorías porque “ya vimos lo que pasa cuando no hay auditorías y todo se maneja con discrecionalidad”.
Millán fue enfático en señalar que la recuperación solo será posible con inversión internacional y auditorías estrictas. «El Estado no puede hacerlo solo tras años de opacidad y corrupción. Necesitamos socios confiables y una institucionalidad sólida que dé garantías a largo plazo», subrayó.
Finalmente, destacó que este plan energético no solo busca cifras macroeconómicas, sino también la generación de entre 3 y 4 millones de empleos directos e indirectos en una década, que permitirán recuperar salarios dignos para los venezolanos y redundará en una mejor calidad de vida para todos por igual.