Alberto News – Caracas, 26 de Febrero del 2025. Marco Rubio llegó a la cumbre de Caricom en San Cristóbal y Nieves con una garantía política para el continente americano. Dijo que Venezuela necesitará “la legitimidad de elecciones democráticas, elecciones justas” para poder “dar el siguiente paso”, y lo presentó como el desenlace imprescindible del proceso abierto tras la captura de Nicolás Maduro. Fue un mensaje pensado para una región que mide cada giro de Caracas en términos de riesgo inmediato, migración, seguridad, abastecimiento y estabilidad.
CARICOM es la Comunidad del Caribe, un bloque de 15 países que coordina posiciones políticas y económicas y que reúne a sus jefes de Gobierno en una conferencia periódica. Para Washington, ese foro es clave por una razón simple. Las islas son la primera línea cuando hay desorden en el vecindario. Si hay crisis, llegan las embarcaciones; si hay violencia, se abren rutas; si se rompe el suministro, se encarecen economías que importan energía y viven del turismo. Rubio, secretario de Estado de Donald Trump, fue a esa sala a pedir calma y a explicar, paso a paso, qué cree Estados Unidos que está ocurriendo en Venezuela y hacia dónde quiere llevarlo.
El secretario de Estado defendió la operación sin pedir disculpas. “Independientemente de cómo algunos de ustedes hayan podido sentir, de forma individual, sobre nuestras operaciones y nuestra política hacia Venezuela, les diré esto, y se lo diré sin disculpas y sin ninguna aprensión: Venezuela está mejor hoy que hace ocho semanas”. Reconoció que “queda mucho camino”, pero sostuvo que el país ya ha entrado en una dinámica distinta.
Para sostener esa afirmación, enumeró hechos que calificó de inimaginables hace “ocho o nueve semanas”, y los atribuyó a las autoridades interinas encabezadas por Delcy Rodríguez. “Han liberado presos políticos”, “han cerrado El Helicoide, que es su prisión más infame”, y, según dijo, por primera vez en mucho tiempo “están generando ingresos petroleros que van en beneficio de su gente”. Añadió que esos fondos se estarían usando “no solo para pagar nóminas de servicios públicos, sino para comprar equipamiento médico necesario”.
Rubio reforzó el argumento con un gesto diplomático. “Hemos abierto, reabierto, nuestra embajada en Caracas”, dijo, con “una excelente encargada de negocios” sobre el terreno y otros funcionarios. La reapertura no es un detalle menor. Es la señal de que Estados Unidos no quiere observar el tránsito desde lejos, sino estar dentro, con capacidad de interlocución y verificación.
La parte más operativa de su mensaje fue la secuencia de prioridades. Explicó que el objetivo inicial tras la captura de Maduro fue asegurar que no hubiera “inestabilidad”, que no hubiera “migración masiva” y que no hubiera “violencia de desborde”, y afirmó que creen haberlo conseguido. Ahora, dijo, se pasa “de una fase de estabilidad a una fase de recuperación”. Habló de “fracturas internas profundas” y de disfunciones económicas que deben corregirse para que el país pueda recomponerse.
Para Rubio, el salto que falta no es técnico, sino político. Dijo que, para desarrollar el país y para que sus riquezas beneficien a la población, Venezuela necesitará “la legitimidad de elecciones democráticas, elecciones justas”. No ofreció calendario en ese pasaje. Pero sí dejó el marco con claridad, estabilidad primero, recuperación después y urnas al final. Lo cerró con un argumento regional. Una Venezuela próspera y libre, gobernada por un poder legítimo que piense en su gente, puede ser “un socio” para las necesidades energéticas del Caribe y, sobre todo, “una fuente menos de inestabilidad” para la región.
En paralelo, Trump ya había dado cobertura política desde Washington. En el Estado de la Unión del 24 de febrero, agradeció la cooperación con Delcy Rodríguez y la presentó como pieza de un relato de estabilización y beneficios compartidos. Esa sincronía entre el discurso presidencial y el mensaje de Rubio ante CARICOM busca transmitir una sola idea al vecindario: Venezuela entra en una fase nueva, Estados Unidos se queda en el centro mismo del proceso.