En la alta política, las transiciones no se decretan, se negocian sobre la base de incentivos y miedos. La reciente Ley de Amnistía y Garantías aprobada en Venezuela no debe leerse como un texto legal, sino como un documento de rendición táctica. Su verdadera implicación no es el perdón, sino la destrucción de la cohesión interna que aún sostiene lo que queda del aparato estatal.
- Implicaciones Políticas: El Fin del «Pacto de Sangre»
Históricamente, el chavismo se mantuvo unido mediante un «pacto de sangre y corrupción» y en el último tiempo con persecuciones internas: si uno caía, caían todos. Sin embargo la amnistía rompe con ese contrato.
Individualización de la culpa: Políticamente, la ley le dice al funcionario: «Ya no tienes que hundirte con Maduro». Al ofrecer una salida diferenciada, la ley aísla a la cúpula criminal (el ala dura) de la base administrativa y militar.
Desarticulación del Boicot: Al eliminar el miedo a la persecución sistemática, se le quita el combustible a cualquier intento de resistencia armada o sabotaje institucional. Un general que tiene una vía de escape legal rara vez elegirá el martirio por una causa perdida.
- Avances Reales en el Proceso de Transición
¿Qué gana la transición con esta ley hoy mismo?
1.-Gobernabilidad Inmediata: La transición necesita que el Estado siga funcionando (electricidad, puertos, PDVSA). La amnistía permite que los cuadros técnicos que operan el país dejen de ver al nuevo gobierno como una amenaza y empiecen a colaborar para salvar su pellejo profesional.
2.-Legitimidad de Ejercicio: Al liberar a los presos políticos y reintegrar a los inhabilitados, el proceso de transición gana la autoridad moral necesaria para convocar a la comunidad internacional y reactivar la economía, empezando por la comercialización de altas cantidades de barriles de petróleo.
3.-El Paso de la «Terapia Intensiva» a la Estabilización: La ley es el sedante que permite que el paciente (el Estado venezolano) sobreviva a la cirugía mayor de cambiar de sistema sin entrar en un shock de guerra civil.
- El Día Después: ¿Qué debe seguir tras la Amnistía?
La amnistía es el peaje, pero no el destino. Para que el avance sea irreversible, los pasos políticos siguientes deben ser:
Justicia Transicional y Verdad: La amnistía no cierra la puerta a la Comisión de la Verdad. Después del perdón jurídico, debe venir el reconocimiento público de los hechos. El país necesita saber qué pasó para no repetirlo.
Reinstitucionalización de los Poderes: Una vez neutralizado el miedo al castigo, el siguiente paso es la renovación total del CNE y el TSJ. Ya no bajo la bota partidista, sino bajo un criterio de mérito que dé confianza a los inversores.
El Gran Acuerdo Nacional de Reconstrucción: La amnistía política debe derivar en un pacto económico. La prioridad es transformar el petróleo en bienestar social inmediato para desactivar cualquier foco de nostalgia autoritaria.
Lo que los venezolanos debemos entender es que estamos en una partida de ajedrez, no en una pelea de boxeo. La amnistía es el movimiento que deja al «Rey» sin piezas que lo defiendan.
Aunque el sentimiento de justicia clame por castigo inmediato, la inteligencia política dicta que es mejor un país libre con algunos culpables en libertad, que un país en ruinas con todos en la cárcel, esto lo entendió perfectamente la administración Trump y hasta el momento nos ha permitido vislumbrar que la estrategia tendrá mayor éxito en un futuro cercano.
La transición es un puente, y la amnistía son los pilares que lo sostienen mientras cruzamos al otro lado. No es el fin de la justicia, es el comienzo de la libertad.