Alberto News – Caracas, 18 de Marzo del 2026. Venezuela se ha llevado una inesperada victoria en la final del Clásico Mundial de béisbol sobre un superpoderoso Estados Unidos en el atiborrado estadio LoanDepot de Miami. Ante un equipo repleto de estrellas, los sudamericanos han vencido 3-2 en un juego tenso y definido por un trasfondo político imposible de ignorar. Mientras que el Gobierno estadounidense de Donald Trump ha marcado el año en Caracas desde que el 3 de enero capturó en una operación militar al presidente chavista Nicolás Maduro, el equipo de béisbol del país ha dado una alegría de orgullo patrio inusual para una población venezolana aturdida por la realidad política. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó un día de júbilo nacional y suspendió las actividades laborales.
La victoria de este 17 de marzo en el que el país se paralizó colma el mayor logro deportivo de su historia. Venezuela ha conquistado la cima del béisbol internacional luego de una brillante campaña de seis victorias y una derrota. En ese camino, dejó fuera de carrera a selecciones igualmente temibles, aspirantes al campeonato, como el Japón de Shohei Ohtani.
Al caer la tarde y terminar la jornada laboral, la gran mayoría de los venezolanos corrió a buscar un espacio en tabernas o plazas para ver el juego de pelota en pantalla gigante. Otros tantos corrieron a sus casas para reunirse con familiares y amigos. Las calles de Maracay y Valencia se atiborraron de fanáticos buscando locales para sentarse a ver la final.
También en los paseos marinos y los centros comerciales de Puerto La Cruz y la Isla de Margarita. Hubo varias concentraciones de fanáticos en plazas y monumentos de Barquisimeto para ver el partido. En muchos pueblos del país, el juego también pudo ser visto en plazas públicas.
A su vez, Caracas tuvo una noche especialmente movida en sus tascas y restaurantes en medio de un día laboral. Se podían escuchar en sus urbanizaciones los gritos de los vecinos entre un edificio y otro, todos viendo el juego hasta muy tarde, aplaudiendo rabiosamente cada jugada. Después del partido, grupos de personas, muchos de ellos motorizados, se lanzaron a las calles con banderas y pitos, en barriadas y avenidas de la ciudad.
Los cohetes sonaron cuando se concretó la victoria, y hasta la madrugada estuvo sonando la música.En la noche nublada e inesperadamente fría de Miami, centenares de venezolanos que salían del estadio que alojó la final, en la Pequeña Habana, ondeaban banderas y carteles y coreaban eufóricos: “¡Venezuela campeón! ¡Venezuela campeón!”. Algunos cantaban y bailaban, y la algarabía, los tambores, los cláxones de los autos se escuchaban desde varias cuadras de distancia. Otros hablaban en videollamada con sus familiares en casa y otros más lloraban de la felicidad.
“Esto es una emoción demasiado grande. Venezuela nunca había ganado el Clásico, así que es histórico y algo que todo venezolano celebra con mucho orgullo, ya que lo hemos intentado y el año pasado estuvimos muy cerca”, dice Andrés González, un venezolano de 24 años que vio el partido con su familia.
Otro joven que había visto el partido en su casa pero salió a celebrar apenas acabó el partido dice en las cercanías del estadio que es “esperanzador para los venezolanos comenzar el 2026 de una manera tan cargada de emociones”.
“A pesar de las situaciones que han ocurrido en Venezuela y bajado los ánimos de la gente, este triunfo es esperanzador”, agrega.
En la ciudad de Doral, apodada “Doralzuela” porque allí vive la mayor diáspora de venezolanos de Estados Unidos, automóviles adornados con banderas tricolores pasaron sonando el claxon frente al restaurante El Arepazo.
El punto frecuente de reunión para la comunidad en Miami había permanecido abierto para ver el partido, aunque usualmente cierra a las 8.30 p.m. Además, los venezolanos se reunieron en varios otros establecimientos de la ciudad. En Grails Miami, un restaurante y sports bar en el vecindario de Wynwood, casi un centenar de personas celebraron la victoria con vítores y música en el patio. Varios se preparaban para seguir la fiesta en South Beach.
En lo estrictamente deportivo, los venezolanos se sienten reivindicados al obtener un título mundial en una disciplina que, si bien es enormemente popular en el país y ha producido numerosos peloteros de enorme talento, había sido más bien esquiva en materia de lauros internacionales.
El campeonato Clásico Mundial de Béisbol salda una vieja deuda con la afición local y consolida al país en la élite mundial en este deporte.
Aunque el fútbol y el baloncesto han ganado mucha popularidad desde hace años, el béisbol sigue siendo la auténtica pasión deportiva del venezolano. La que emparenta a hijos con padres y abuelos. Hay una enorme afición por la Major League Baseball de los Estados Unidos —en la cual brillan muchas estrellas venezolanas— y una pasión fanática suprema por los equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. En Caracas es mucho más habitual asistir a un juego de béisbol que a uno de fútbol.
de pelota están desplegados, como metáforas, en frases y modismos del habla cotidiana y constituyen uno de los sellos de la identidad caribeña de la nación. Si el béisbol conquistó Venezuela desde hace mucho tiempo, este martes, Venezuela ha conquistado el béisbol de vuelta, por fin.