Alberto News – Caracas, 20 de Enero del 2026. María Corina Machado fue recibida este martes en Washington por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, en un encuentro cargado de simbolismo político y celebrado a menos de veinticuatro horas de una reunión clave del Consejo Permanente de la OEA. Esta sesión, solicitada por Argentina, tiene como objetivo analizar la situación política y de derechos humanos en Venezuela, en un momento en el que el debate sobre una posible transición convive con una represión que, según la dirigente opositora, sigue plenamente activa.
Tras la reunión, Machado trasladó un mensaje nítido: no es cierto que los presos políticos hayan sido liberados en su mayoría y, en muchos casos, quienes han salido de prisión no son realmente libres.
«Los presos políticos que siguen encarcelados y aquellos que han sido excarcelados no son libres», afirmó, subrayando que persisten restricciones, amenazas y mecanismos de control que impiden a esas personas rehacer su vida con normalidad.
Machado explicó que la prioridad inmediata debe ser la liberación total y efectiva de todos los presos políticos, así como el desmontaje completo del sistema represivo. Eso incluye, según detalló, la clausura definitiva de los centros de tortura y la garantía de que cualquier ciudadano pueda expresarse y actuar políticamente sin riesgo de ser perseguido. «La libertad tiene que ser real», insistió, aludiendo a casos de excarcelaciones condicionadas que dejan a las personas bajo vigilancia permanente.
Prueba decisiva
En sus conversaciones con Ramdin, la líder opositora situó el momento actual como una prueba decisiva para el sistema interamericano. A su juicio, pocas veces en la historia reciente de las Américas se ha dado una coyuntura que ponga tan claramente a examen la Carta Democrática Interamericana como la de Venezuela hoy. «Es por el bien de nuestro país y también por la credibilidad del sistema interamericano», trasladó. Esa carta incluye la protección explícita de la libertad de expresión y de prensa. Prevé la actuación colectiva cuando en un Estado miembro se produce una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático.
Mientras Machado intervenía en Washington, en Caracas se producía un hecho que calificó de impensable apenas unos días atrás: una manifestación de ciudadanos en el centro de la ciudad exigiendo la liberación de los presos políticos. Para la dirigente, esa movilización es una señal de que la sociedad venezolana está evolucionando y empujando, desde abajo, para que el proceso avance hacia una transición basada en la soberanía y en el deseo de cambio expresado por los propios venezolanos.
Ruta abierta hacia la reinstitucionalización
Machado defendió que el país se encuentra ya en una situación distinta, con una ruta abierta hacia la reinstitucionalización democrática, pero advirtió de que ese camino debe recorrerse con rapidez, de forma organizada y controlada. «Se trata de salvar vidas», afirmó, recordando que existe un mandato claro emanado de la voluntad popular. «El pueblo de Venezuela decidió en libertad, y miles de vidas se han entregado por ello. No nos vamos a detener hasta que Venezuela sea una nación libre, próspera, soberana y digna».
En ese contexto, rechazó lo que describió como una estrategia cruel del régimen, que anuncia liberaciones parciales mientras mantiene a las familias en una angustia constante. Relató haber hablado con familiares que esperan durante horas frente a los centros de detención, sin información clara, sometidos a una incertidumbre diaria que calificó de tortura. «No es verdad que hayan liberado a la mayoría de los presos políticos», insistió.
Para Machado, si hay una tarea ineludible para los organismos internacionales en este momento es exigir el desmantelamiento completo del aparato represivo. «Es lo único que le queda al régimen», concluyó, apelando a que la OEA y los países del continente actúen con claridad ante una situación que, según advirtió, ya no admite ambigüedades.
La dirigente venezolana opositora a la dictadura insistió en que la represión no se limita a los centros de detención. Denunció la persecución, el secuestro y las agresiones contra periodistas, así como la situación de quienes se han visto forzados al exilio y desean regresar al país sin temor a represalias. Para Machado, hablar de transición mientras se mantiene intacta la estructura represiva es una contradicción insalvable. «No es posible hablar de transición con represión. Son dos circunstancias absolutamente contrarias», sostuvo.