El Publico TV – Caracas, 7 de Diciembre del 2025. Marco Rubio asegura que el problema con Maduro es que “ha roto todos los acuerdos que ha hecho”. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que el principal obstáculo para cualquier negociación con Maduro es su historial: según él, el mandatario venezolano ha violado todos los acuerdos que ha firmado con distintos gobiernos estadounidenses en la última década.
Cinco acuerdos incumplidos
Rubio aseguró que Maduro firmó al menos cinco tratados diferentes con Estados Unidos en los últimos años, comprometiéndose a cumplir ciertas condiciones, pero que en todos los casos los incumplió. Entre esos pactos, mencionó uno reciente con la administración de Joe Biden, en el que Venezuela se habría comprometido a convocar elecciones libres a cambio de un alivio de sanciones, promesa que —según Rubio— no se concretó.
Rubio advirtió que aunque el presidente estadounidense, Donald J. Trump, está dispuesto a dialogar con quien sea necesario, un acuerdo real exige una contraparte fiable y comprometida —algo que, a su juicio, Maduro no representa.
Marco Rubio asegura que el problema con Maduro es que “ha roto todos los acuerdos que ha hecho”
Las declaraciones de Rubio se producen cuando la administración estadounidense ha intensificado su presión sobre Venezuela, incluyendo sanciones renovadas y amenazas de posibles acciones adicionales. Además, Washington ha señalado a organizaciones vinculadas al gobierno venezolano como redes de narcotráfico, lo que complica aún más la posibilidad de negociar en buen término.
Rubio calificó al gobierno venezolano como fuente de inestabilidad regional. Afirmó que mientras Maduro siga usando los diálogos y acuerdos como “maniobras”, en lugar de compromisos firmes, Estados Unidos no considerará viable una reconciliación real.
Qué implica esta postura
La afirmación de Rubio refuerza la idea de que Washington no confía en materia de cumplimiento de compromisos por parte del Gobierno venezolano. Esto podría endurecer aún más la línea diplomática y sancionadora, complicando posibilidades de negociación en el futuro. Además, el argumento sirve como justificación a ojos del gobierno de EE. UU. para mantener o aumentar medidas de presión.
Por otro lado, la insistencia en la necesidad de “una contraparte confiable” plantea un desafío interno para Venezuela: si se busca retomar negociación, deberá demostrarse coherencia, transparencia y cumplimiento real —algo que parece estar bajo escrutinio internacional.